Es extraño, porque me gusta el sonido que hace el agua al caer sobre el suelo o contra los cristales, y me gusta ver como caen las diminutas gotas de agua, pero a la vez me molesta salir a la calle y que esté el suelo mojado, y tampoco me gusta mojarme, aunque sí andar bajo la lluvia.
Todo esto me desconcierta mucho, al final no sé si es que me gusta mojarme o que prefiero eso a llevar paraguas, porque si tengo un chubasquero a mano me lo pongo, pero el paraguas ni tocarlo, como si le tuviera alergia.
Al fin y al cabo, todos procedemos de la gamba, por lo que debería gustarnos el agua.
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