Esta mañana estaba en la senia y como no había mucha faena pues yo estaba en la caseta durmiendo cuando me despierto de golpe porque oigo a mi padre llamando a gritos a mi madre y todos los perros ladrando como locos. Que hago, pues asomarme por la ventana para ver que pasa y me veo a mi padre sosteniendo a mi abuelo que se ve que esta vez había ido más allá de marearse y se había desmayado. En ese momento ya me ves a mi corriendo hacia allí y a mitad camino doy la vuelta para ir a la nevera y coger agua para refrescar a mi abuelo, cuando llego ya estaba mi madre también, y estaban acostando a mi abuelo al suelo con los pies en alto.
Entre todo ese intenso momento de ansiedad, el corazón me latía muy rápidamente y mis padres no dejaban de pedirme que les llevara cosas, trae un cojín, un palmito, otro cojín, ahora coge algo fresco del congelador que se ha dado un golpe en la cabeza y sino le saldrá abolladura.
Menos mal que sólo ha sido un susto, porque aunque ya se había mareado antes, no recuerdo ningún verano que le sucediera tantas veces como este ni tampoco recuerdo que haya llegado a desmayarse.
Por lo menos yo ya se como tratar un desmayo, ya que al parecer son hereditarios.
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